Aristas del Derecho del Trabajo en la Era de las Tecnologías

Por Joaquín Rodríguez

Sebastian Galassi, un estudiante de diseño gráfico de 26 años, murió atropellado en Florencia el 01 de Octubre pasado, mientras trabajaba para la plataforma española Glovo[1]. Este episodio, que puede ser muy cotidiano en el mundo laboral, tuvo una particularidad: El algoritmo Glovo lo despidió al día siguiente por no haber completado la entrega, comunicándole que “a veces es necesario tomar medidas cuando uno de estos usuarios no se comporta adecuadamente. Lamentamos informarle de que su cuenta ha sido cancelada por incumplimiento de los términos y condiciones”[2]. Nótese el trato de “usuario” y la evidente laboralidad de la Potestad de Mando al tomar medidas por no haberse “comportado adecuadamente”.

Este desenlace tragicómico de la relación entre Sebastián y Glovo es una cara humana del también el drama y la crisis que nos convoca a este Congreso, para analizar nuestro “Derecho del Trabajo en la Era de las Tecnologías”. Como punto de partida, podemos exponer la situación de los gig workers en Estados Unidos[3], donde han sufrido robo de su información personal e incluso de sus ingresos por vulneraciones a la seguridad de las plataformas digitales[4] (lo que se relaciona con el segundo panel sobre “La Protección de Datos”). Más grave aún, desde el 2017 más de 50 trabajadores han sido asesinados mientras trabajan para plataformas digitales[5]. En un juicio de la familia de uno de ellos, Uber informó que sus trabajadores han reportado casi 25.000 ataques en sus autos, sólo entre 2017 al 2020. A lo anterior, se suma que Uber sólo ofrece una tardía ayuda monetaria cuando renuncias a toda acción en contra de ellos[6]. Estos ataques y asesinatos no consideran los accidentes que sabemos suelen tener constantemente los trabajadores de plataformas digitales en terreno. Junto a lo salarial, este contexto ha generado casi 2.000 protestas de trabajadores de plataformas digitales en los últimos 5 años, según la Universidad de Leeds[7].

Con el contexto vulneratorio anterior, la arista jurídica que profundizaremos en este Congreso, creo que es necesario complementarla con otras aristas y puntos de vista, para así poder aproximarnos en la complejidad y humanidad que subyace. Desde el punto de vista filosófico, vemos cómo se ha cambiado desde la dualidad del Explotador-Explotado, a la unilateralidad del Autoexplotado. Como señala Byung-Chul Han, “el exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad. El explotador es al mismo tiempo el explotado”[8]. Hemos pasado del “deber” kantiano de una sociedad disciplinaria, al “poder”, donde la “responsabilidad propia y las iniciativas”[9] crean una nueva sociedad del rendimiento (y del cansancio). “El individuo soberano, semejante a sí mismo, cuya venida anunciaba Nietzsche, está a punto de convertirse en una realidad de masa: nada hay por encima de él que pueda indicarle quién debe ser, porque se considera el único dueño de sí mismo”[10]. Claramente, esta libertad es aparente, ya que los medios de dominación han adquirido nuevas formas en los Estados y en la economía.

Desde el punto de vista económico, esta sociedad del rendimiento tiene su causa en el sistema capitalista, en su fase neoliberal y en su Cuarta Revolución Industrial[11]. Y en este punto de la economía es donde encontramos la digitalización, inteligencia artificial y la Automatización del Trabajo. “Pero hay un sector donde la revolución ha llegado hasta el inconsciente de los trabajadores de tal manera que a estos ya les es difícil verse como tales y se perciben en cambio como miniempresarios o emprendedores. Este sector es el de comercio y servicios, un sector amplio, variable y complejo de analizar.” (…) “El modelo laboral del sector apareció disfrazando la tradicional relación laboral por medio de un «emprendedor». Una «microempresa» que no ofrece capital, ofrece servicios: los trabajadores que venden bienes o servicios a través de plataformas son «emprendedores de sí mismos», microempresarios que toman decisiones, asumen riesgo y solo utilizan la plataforma como herramienta «que hace crecer su negocio». Un negocio que, por otro lado, tiene un techo de crecimiento claro: crecerá hasta que el trabajador esté tan explotado que no pueda seguir, ya que sus servicios son su único capital”[12]. Aquí volvemos al contexto de los accidentes, muertes y asesinatos que exponíamos en un principios: los trabajadores de plataformas digitales no pueden seguir, lo dieron todo, hasta su vida. En este punto es donde la filosofía y la economía hacen nacer al nuevo partner, el nuevo proletario que lo único que tiene es a su prole y sus manos para prestar servicios: para hacernos de chofer, hacer nuestras compras y llevarnos la comida[13].

Desde nuestra arista jurídico-nacional, esta visión filosófica-económica fue recogida en el nuevo contrato de trabajadores de plataformas digitales independientes, donde el concepto de “trabajadores” e “independientes” ya es una incoherencia histórica y esencial. Así, se vulnera el Principio de la Irrenunciabilidad de los Derechos Laborales del artículo 5 del Código del Trabajo, bastando que “éste haya declarado expresamente su conformidad con los términos y condiciones del contrato” (artículo 152 quáter X inciso segundo, del Código del Trabajo). Sabemos que las relaciones laborales el Derecho del Trabajo no son tan libres.

Desde el punto de vista jurídico-internacional, este esquema también es favorecido por un ordenamiento legal que permite y regula este intercambio mundial, donde la plataforma digital nos puede enviar un recibo a mi correo electrónico cada vez que recepciono el servicio prestado. Así, en el “Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP)” o TPP11, existe un capítulo entero dedicado al “Comercio Transfronterizo de Servicios” (capítulo 10) y otro dedicado al Comercio Electrónico” (capítulo 14), ambos ratificados por Chile[14].

En definitiva, este fenómeno no necesariamente debe ser un problema en el sentido negativo, sino también una oportunidad para mejorar la vida laboral y los estándares de vida de los ciudadanos. Hanna Arendt, ya antes de su muerte en 1975, anunciaba que la digitalización plasmaba nuestra condición humana. Juan Luis Suárez retoma esta tradición y en el libro “La Condición Digital” hace una propuesta ética sobre la inevitable digitalización de nuestras vidas. En un proceso que se torna irreversible, se deben utilizar las mismas plataformas y algoritmos para que los trabajadores sean verdaderamente dueños de su trabajo y sus frutos, así como también dueños de su tiempo personal y familiar. Así, han nacido iniciativas como “CoopCycle” y otras cooperativas de plataformas, que funcionan en base a la cooperación mutua para financiarse, tomar decisiones y repartir beneficios[15]. Relacionado con lo anterior, una propuesta profunda sobre este desafío la hace Arun Sundararajan en su libro “La economía colaborativa. El fin del empleo y el auge del capitalismo de colaboración masiva” (The Sharing Economy: The End of Employment and the Rise of Crowd-Based Capitalism. Cambridge, Massachusetts. MIT Press. 2016). Bajo este esquema, propone un nuevo estadio donde “el capitalismo de colaboración masiva de hoy supera la revolución industrial de ayer. En el mundo de Adam Smith, la mano invisible del mercado hacía converger la oferta y la demanda. En el mundo de Sundararajan, la mano invisible sigue activa, solo que ahora cuenta con la ayuda de la financiación entre pares, las plataformas impersonales, la tecnología blockchain y las apps omnipresentes.”[16] De esta forma, al larguísimo plazo iría desapareciendo la Subordinación y Dependencia y, por lo tanto, el Derecho del Trabajo, el cual adquiriría nuevas formas quizás más acotadas. Sin embargo, a cambio se tendría una vida presumiblemente mejor. Stephen Hawking dijo que “Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad” (…) “Estamos, como Hawking ha dicho, ante dos posibilidades. El futuro puede implicar aún más desigualdad si la tecnología sigue reemplazando la mano de obra y deja a las masas desempleadas y desposeídas (en la actualidad, esto parece lo más probable), o, si la riqueza se distribuye de manera más uniforme, todo el mundo puede disfrutar del “lujo ocioso”, o como lo describió célebremente Karl Marx: “En la sociedad comunista, en la que nadie tiene una esfera exclusiva de actividad, sino que cada uno puede realizarse en el campo que desee, la sociedad regula la producción general, haciendo a cada uno posible el hacer hoy una cosa y mañana otra distinta: Cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crítico”. El influyente economista John Maynard Keynes, creía que el futuro del capitalismo (en contraposición al socialismo o el comunismo, como Marx creía) brindaría esa existencia tranquila a los seres humanos. En su ensayo de 1930, “las Posibilidades económicas de nuestros nietos”, predijo que el crecimiento y los avances tecnológicos que el capitalismo proporcionaba reducirían la semana laboral media a las quince horas en un siglo, por lo qué hacer el tiempo libre se convertirá en nuestra mayor preocupación.”[17]

Desde distintos puntos de vista, todos soñaron lo mismo con la Era de las Tecnologías que comenzamos.


Este artículo corresponde a ponencia realizada el día 05 de Mayo de 2023, en las “Jornadas Nacionales Extraordinarias de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social”, en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Austral de Chile en Valdivia.

[1] Ver en https://www.businessinsider.es/despiden-rider-glovo-dia-despues-morir-no-entregar-pedido-1135563 (visitado el 25 de Abril del 2023)

[2] Ver en https://twitter.com/albertiradiopop/status/1577225737005780994/photo/1 (visitado el 25 de Abril del 2023)

[3] Donde existen más de 57 millones de trabajadores en plataformas digitales, un 36% del total de trabajadores. Ver en https://thrivemyway.com/gig-economy-stats/ (visitado el 25 de Abril del 2023)

[4] Ver en https://themarkup.org/working-for-an-algorithm/2021/02/18/postmates-drivers-have-become-easy-prey-for-scammers-and-drivers-say-the-companys-not-helping  
https://themarkup.org/working-for-an-algorithm/2021/02/25/postmates-workers-scammed-out-of-their-earnings-are-reimbursed-following-the-markups-report (visitados el 25 de Abril del 2023)

[5] Ver en https://themarkup.org/working-for-an-algorithm/2021/02/25/postmates-workers-scammed-out-of-their-earnings-are-reimbursed-following-the-markups-report (visitado el 25 de Abril del 2023)

[6] Ver en https://themarkup.org/working-for-an-algorithm/2021/08/03/uber-requires-nondisclosure-agreement-before-helping-carjacked-driver
https://themarkup.org/working-for-an-algorithm/2022/12/09/when-drivers-are-attacked-uber-leaves-police-waiting-for-help (visitados el 25 de Abril del 2023)

[7] Ver en https://leeds-index.co.uk/ (visitado el 25 de Abril del 2023)

[8] HAN, Byung-Chul. “La sociedad del cansancio”. Editorial Epublibre, 2010. p. 14

[9] HAN, Byung-Chul. Op. cit. p. 13

[10] EHRENBERG, Alain. “La fatiga de ser uno mismo. Depresión y sociedad”. Editorial Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina. 2000. p. 129.

[11] Término acuñado por Klaus Schwab fundador del Foro Económico Mundial en el contexto de la edición del Foro Económico Mundial 2016.

[12] SCASSERRA, Sofía. “El despotismo de los algoritmos. Cómo regular el empleo en las plataformas”. NUSO n° 279 / Enero – Febrero 2019. En https://nuso.org/articulo/el-despotismo-de-los-algoritmos/ (visitado el 25 de Abril del 2023)

[13] Incluso ahora recientemente se han incluido los servicios domésticos con aplicaciones como Zolbers, Aliada y TaskRabbit (jardineo), donde se trata de un servicio mas permanente y, por lo tanto, se puede alcanzar la cara del Empleador en quien recibe ese servicio doméstico.

[14] Ver en https://www.subrei.gob.cl/capitulos-del-acuerdo/ (visitado el 25 de Abril del 2023)

[15] Ver en https://www.elsaltodiario.com/economia/montamos-una-cooperativa-de-plataforma (visitado el 25 de Abril del 2023)

[16] WEINER, Joann M. “Lo tuyo y lo mío”. Finanzas y desarrollo: publicación trimestral del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Año 2016, Vol. 53, Número 2. p. 57.

[17] LYNCH, Conor en https://www.gacetamercantil.com/notas/88988/ (visitado el 25 de Abril del 2023)

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